jueves, 17 de febrero de 2011

El tucán sin Laura


Vino dando saltos hacia mí. Me escudriñó con su mirada. Me pareció que sabía todo lo que estaba pensando. Eso es lo que significa escudriñar.

Hizo el amago de saltar hasta mi hombro pero se detuvo. ¡Salta! pensé.

"¡Vuela!" le escuché pensar a él y en ese momento supe que nos estábamos comunicando. Le hablé de ti, le hablé mucho de tí, me preguntó y le hablé de tí, de tí, de tí.

"Vuela" insistió, pero yo saqué mi cámara y le saqué esta foto para mostrarte, Laura, tal vez para decirte antes que cumplas 8 años, que es importante volar en la vida, la única manera de no perder las alas.

domingo, 6 de febrero de 2011

Microcuentos 3



Se sentaban por la noche en el banco de la estación para ver pasar el tren iluminado como una flecha-estrella.

Bien vestidas las dos, bien peinadas. Ella con una flor en el pelo.

Era el momento más esperado del día y así pasaron años, esperando reconocer en un instante mágico al amor de su vida. Reconocerían el óvalo del rostro, la mirada clara, el mismo gesto de asombro traspasando la ventanilla.


¿Cómo lo descubrirían? Nunca me dijeron. Nunca lo supe, pero ellas sí lo sabían y por eso ocurrió.

lunes, 24 de enero de 2011

El pequeño cuento de Laura de Montenegro








La princesita rió, rió y rió y el jardín se llenó de flores y flores y flores.

Lo que se dice F L O R E S.

En la noche se pinchó con una rosa y lloró

y el cielo oscuro se llenó de las estrellas que le salieron de los
O J O S



No pudo evitar alegrarse al mirarlas y las paredes de su habitación se llenaron de MARGARITAS.



Fue por eso que Laura de Montenegro supo que la alegría y la tristeza son extremos de la misma cuerda de emociones y se durmió tranquila y en su sueño hubo lágrimas y risas

viernes, 21 de enero de 2011

Microcuentos 2




Pero el cuento no quería terminar, quien lo escribió (nosotros) decidimos que sí, pero el cuento se resistía y apareció por sorpresa la princesa del amanecer resplandeciente y leyó el cuento y no tuvo otra ocurrencia que preguntarle al dinosaurio:

- ¿Es esto una venganza?
- ¿Cómo una venganza? -respondió preguntando el dinosaurio
- Sí, como desapareciste en el mundo en la prehistoria ahora hiciste que el mundo desapareciera en ti.


El dinosaurio se quedó con la boca abierta y rodando, rodando le entró una lágrima. La segunda lágrima, como en la canción, cayó en la arena y escribió la siguiente frase

En ese momento el dinosaurio cayó en la cuenta que hacía miles de años que había desaparecido y cerró la puerta de sus recuerdos.

¿Qué tienes que decir a esto Laura? ¿En qué piensas? ¿Puede ser que el dinosaurio se perdiese en el tiempo y desapareciera? ¿Tal vez cerró los ojos para volver a resucitar al mundo tras su ventana? ¿Cómo sigue este cuento?

Dime...y dime también que zapatos te has puesto hoy, que sueter, que vestido llevas

lunes, 10 de enero de 2011

Microcuentos




Laura no sabe quien es Augusto Monterroso y aún no tiene por qué saberlo. Te lo diré yo, es un gran escritor que nació en Honduras, pero que todo el mundo considera mexicano. Él escribía minicuentos y uno muy famoso es el del dinosaurio, el cuento más corto del mundo.

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí"

¿Quién despertó? ¿Dónde estaba? ¿Qué había hecho antes el dinosaurio? ¿Qué hace ahora? ¿Se desmayó del susto? ¿Son amigos? ¿Lo aplastará con sus patazas? ¿Verán juntos el crepúsculo esa tarde única?

¡Cuantas preguntas, Laura! Entonces, Laura y yo decidimos inventar microcuentos. El primero fue el de nuestro propio dinosaurio.



"Cuando despertó el dinosaurio y se asomó al balcón, el mundo había desaparecido"

¿Dónde estábamos nosotros que le habíamos dejado solo? ¿Se puso a llorar el dinosaurio? ¿Adónde se va el mundo cuando desaparece?

¿Puedes tú contestarme alguna de estas preguntas, mi Lauri?

sábado, 14 de agosto de 2010

Tu santo, Laura


Hoy cariño, mientras inicias tus vacaciones, es Santa Laura, una de las dos que se celebran en el año, la otra es Santa Laura de Córdoba, el 19 de octubre. Pienso en tí y te deseo olas y soles y que no encuentres un pulpo que me sustituya cuando juegues a ser la sirena Mónica.

Te he recordado mientras leía a un escritor colombiano, que se llama Héctor Abad Faciolince, que me ayudó a descubrir tu abuela. El párrafo dice:

"Tengo que estar vivo para verte crecer. Tengo que estar vivo para buscar todas las respuestas que yo no sepa y que tú quieras saber. Tengo que estar vivo también para explicarte que hay preguntas sin respuesta y preguntas que, a veces, es mejor no hacerse"

Eso siento yo también, Laura del laurel, que tengo que estar vivo para acompañarte en las risas y los paseos y para regalate ramos de flores y helados.

Lo necesito y esa necesidad, Laurita niña, me cura, me hace cicatrizar más deprisa las heridas, me apaga los dolores, quita a la tos sus alfileres y envuelve las tardes de este agosto de invierno, en el olor a los jazmines del agosto que tú vives, en el mar de la vida y la cultura.

Acabo estas líneas cuando es la madrugada del 15 de agosto y te lo digo porque, aunque tú no lo sepas, este es también un día señalado en tu vida, sin un 15 de agosto resplandeciente y necesario hoy no estarías floreciendo como la bella flor que eres. ¡Ay, ya te lo explicaré!

Me lanzo al agua, te persigo y te encuentro.

domingo, 18 de julio de 2010


Me he traido tu foto a la Clínica para hacerme la idea de esas noches que en la madrugada llegas a mi cama y me dices: "abuelo, abuelo, es que no puedo dormir" o "abuelo es que he soñado y si no te lo cuento a ti, sólo puedo contármelo a mi misma" y yo ye hago sitio y te abrazo y tu te das la vuelta y dormimos.

Esta noche me darán el primer somnífero de mi vida y quiero soñar contigo, por eso para guiar mi sueño me he traído esta foto, la que sabes que me gusta más.